Un sensor táctil confiere a un robot una destreza sin precedentes

Sensor táctil para robotInvestigadores han equipado un robot con un novedoso sensor táctil que le permite coger un cable de conexión colocado sobre un gancho e insertarlo en un puerto USB.

El sensor es una adaptación de una tecnología llamada GelSight, desarrollada en 2009 en el Instituto Tecnològico de Massachusetts (MIT). No es tan sensible como el original, que podía resolver detalles sobre la escala del micrómetro. Pero es más pequeño – lo suficientemente pequeño como para caber en la pinza del robot – y su algoritmo de procesamiento es más rápido, por lo que puede dar una respuesta del robot en tiempo real.

Los robots industriales son capaces de notable precisión cuando los objetos que están manipulando están perfectamente posicionados de antemano. Pero de acuerdo con Robert Platt, profesor asistente de ciencias informáticas en la Northeastern y experto en robótica del equipo de investigación, para un robot que adapta su acción a medida que avanza, este tipo de manipulación de grano fino no tiene precedentes.

“La gente ha estado tratando de hacer esto durante mucho tiempo”, dice Platt, “y no han tenido éxito debido a que los sensores que están usando no son lo suficientemente precisos y no tienen suficiente información para localizar la pose del objeto que están sosteniendo “.

Los investigadores presentaron sus resultados en la Conferencia Internacional de Robots y Sistemas Inteligentes de esta semana. El equipo del MIT, con Edward Adelson a la cabeza, diseñó y construyó el sensor. El equipo de Platt de la Northeastern desarrolló el controlador robótico y llevó a cabo los experimentos.

Mientras que la mayoría de los sensores táctiles usan mediciones mecánicas para medir fuerzas mecánicas, GelSight utiliza la óptica y algoritmos de visión por computador, informa el MIT.

Un sensor GelSight – tanto el original y la nueva versión, robot montado – consiste en una losa de caucho transparente y sintético recubierto por una cara con una pintura metálica. El caucho se adapta a cualquier objeto que se presiona en contra, y la pintura metalizada equilibra las propiedades que reflejan la luz de diversos materiales, por lo que es mucho más fácil hacer mediciones ópticas precisas.

En el nuevo dispositivo, el gel está montado en una carcasa de plástico cúbico, con sólo la cara de la pintura cubierta expuesta. Las cuatro paredes del cubo adyacentes a la cara del sensor son translúcidas, y cada una se encarga de un color diferente de luz – rojo, verde, azul, o blanco – emitida por diodos emisores de luz en el extremo opuesto del cubo. Cuando el gel se deforma, la luz rebota de la pintura metalizada y es capturada por una cámara montada en la misma cara del cubo que los diodos.

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