Un robot ‘social’ ayuda a niños hiperactivos o autistas

El dispositivo ha sido diseñado por una empresa del Parque Científico de Elche y es capaz de escuchar, ver, hablar y relacionarse

Los creadores del robot 'social' posan con sus criaturas tecnológicas.

Los creadores del robot ‘social’ posan con sus criaturas tecnológicas. / efe / morell

Una empresa del parque científico de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha desarrollado un robot ‘social’ capaz de escuchar, ver y sentir que se ha erigido en una herramienta eficaz en terapias con niños hiperactivos o con autismo.

Mediante un avanzado motor emocional, el artilugio de la compañía Aisoy Robotics está dirigido a ayudar a centrar la atención y promover la comunicación de estos pequeños ya que es capaz de escuchar, ver, hablar y relacionarse. Según relata uno de los creadores, José Manuel del Río, este pequeño robot de estética japonesa puede expresarse a través de signos faciales como el parpadeo, el movimiento de cejas y el latido del corazón.

Se trata de un dispositivo usado con fines educativos para crear nuevas experiencias de juego y aprendizaje y que puede ser programado por niños y jóvenes a través de un lenguaje informático sencillo.

Es eficaz para que los pequeños aprendan a comunicarse y a centrar su atención

Del Río destaca que este robot «aprovecha las capacidades sociales, crea un vínculo con el niño y se implica con él para aprender o desarrollar actividades como las matemáticas».

El robot fue creado en 2009 y desde entonces lo han comercializado en distintos países de varios continentes, sin que hayan precisado cuántas unidades y en qué destinos.

«De forma natural, los niños se sienten atraídos por el robot, escuchan lo que dice y colaboran con él», explica el creador, quien indica que uno de estos artilugios ha servido de ayuda a un pequeño, Juan, que había sido adoptado muy pequeño por una misionera médica estadounidense en Honduras y al que a los dos años le diagnosticaron autismo, momento a partir del cual dejó de relacionarse con los demás.

Tras su vuelta a Estados Unidos y con la esperanza de encontrar el mejor tratamiento para Juan, la madre adquirió un robot Aisoy -con un precio de 429 euros con ruedas y 329 sin ellas- y el menor pasó de no hablar a hacerlo en mes y medio con la ayuda de sencillas actividades programadas.

Además, desde Aisoy Robotics han efectuado una serie de colaboraciones con la Asociación Tamarit de Elche, que ayuda a niños hiperactivos, y han conseguido mantenerlos centrados y atentos durante los más de veinte minutos que dura la actividad.

La revista internacional ‘Robotics Business Review’, especializada en robótica, ha incluido a esta empresa ilicitana en el ‘top 16’ de los mejores robots del mundo para uso personal, familiar, social y doméstico en 2016.

La nueva versión de este robot -ya van por la quinta- incorporará un software con el que se convertirá en un dispositivo independiente y autónomo capaz de entender órdenes, contestar preguntas, moverse por sí solo e, incluso, iniciar una conversación sin necesidad de programarlo previamente.

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